Soy real?

Ahogada en mis lágrimas, tsunamis de un tormento que quisiera entender. ¿Son de verdad? ¿Son de mentiras? ¿Soy capaz?

¿Tengo miedo? tengo miedo de no lograrlo. De no llegar a verme en esta realidad. Mis pasos tímidos avanzan y seguros retroceden de su dirección.

Quiero gritar y escaparme de este cuerpo absurdo. De esta voz insegura, de estos ojos que lloran y lloran. Quiero abandonar esta ESTÚPIDA existencia que me reclama a diario lo idiota que soy.

¿Cantar? Fingir que canto.
¿Reir? Fingir que río
¿Bailar? Creer en vano que me libero
¿Correr? llamar la atención como una loca

Tomar cerveza es lo más sensato que puedo hacer. Lo disfruto, me relaja y me invita a dormir plácidamente.

Es tan absurdo, crudo, ridículo, triste y deprimente ver el ser que soy, que no me queda nada más apropiado que limitarme a cumplir con mi trabajo, limpiar y hablar lo debido y permitido… hacer lo correcto y evitar mis impulsos de mierda que malogran mi vida.

Me mamé de ceder ante lo que no me gusta y aceptar que eso es la vida; que eso es lo justo. Debo aceptar que nada gira entorno a mí y que yo YO NO GIRO ENTORNO A NADIE.

Puedo liberarme de mi pesadilla construída. Avanzaré en ello.

-Y ahora ¿¡Qué!?, Mariana – Nada. No me pasa nada pero a la vez me pasa todo. Me pasa todo el frío por las manos; ese frío que oscureció mis uñas y congeló parte de mis ilusiones. Me pasa el calor hirviente que me derrite las neuronas en absurdas preocupaciones, así como me pasa la lágrima y el sudor. Me pasa el ardor de la orina triste y el abandono de mi amor… el ahogo en un desierto azul. Me pasa una pisoteada de un espejo en el vago sendero de la luz y parece que carezco de cierta autenticidad. Llegué pura y me descompuse como un juguete chino. ¡Peor aún fue la nube tenebrosa que se anidó en mi cabeza! y me creo que tengo un poder de ver más allá, sintiéndome esa clase de persona que no trasciende en la vida de nadie y de todos. Me creo vidente de otra galaxia y me la paso predicando futuros movidos por mis propias frustraciones; tanto así que si el mundo cayera en estado de coma y yo me tomara el anhelo perdido de ilustrar sus recuerdos, sería en vano. ¿Por qué? pues no lo sé. Tendría que inspeccionar ese agujero negro y hallar la razon instintiva, aprendida o paranormal que me diga si fui una cucaracha con liderazgo o un santo sin brazos para abrazar y sin voz bonita. La verdad de mi misma debería ser algo inherente a mi consciencia pero a veces me desconozco y parte de ese asombro está construyendo una mujer desolada e infeliz. Todo en mí depende de mí y me encantaría que te cortaras el pelo. Adoro verte cambiar, y yo aquí sentada con la entraña vacía y llena de hambre.

Fuí

Esa noche sucedió el evento que cambió la relación. Solté tu mano y seguiste corriendo ya sin mí. Te dejé solo. Leíste: “ella no es”.

Después de eso, cegados por la rutina de la costumbre, la puñalada de la incertidumbre y la pasión entendida fuimos camino a la cima que nos tiene al borde del abismo. Estamos en el límite de las rocas con una fuerte tormenta que estalla y cruje en nuestros corazones. El viento: huracanado.

Los recuerdos gratos han perdurado en nuestro camino. Lograron estabilizar el sendero, y yo, sin ser consciente de la ingenuidad de mis pasos, la indecisión de mis huellas y la pobreza de mi vocabulario. Me cuesta admitir que ya no soy quien algún día te encantó. Reconstruir esa esencia es mi pensamiento permanente pero, a pesar de ser yo misma, no logro recuperarla.

Estoy atada al deseo de ser algo nuevo, lejano al lado infantil e inmaduro que me tiene con el alma putrefacta.

El veto de la sociedad

Tan presente y tan hermético. Ahora yo soy la ladrona. He sido yo la que ultrajó la caja y me atreví a lo que jamás mi pensamiento creería. He sido yo la que pisoteó años de educación y valores de alta transparencia. He sido yo quien arrebató la confianza, a propósito de su escasez, para dejarla caer al vacío.

¿¡Cómo he podido ser yo!?
¡Cómo!

Ya no quiero saber más. Ya no más maltrato por favor.

Kk

 

Andaba la babosa, suave y resbalosa.

Andaba pretendiendo algo que no entiendo.

Estaba entusiasmada y con el animo contento.

Iba camino al altar con su amado la lupa y un camino de sal.

Pobre babosa.

Carcomida y asarada, su vientre de gelatina ahora solo percibe una llamada.

Perfecta como ÉL

Mayúscula adrede… intencional y con sentimiento.

Y si no fuera perfecta como él, viviría las desdichas de ser como soy: infeliz.

Estoy caminando por el sendero equivocado. Me dirijo en una dirección totalmente opuesta a mi tranquilidad y a mi evolución como mujer. Quisiera poder encajar en la perfección que le representa, tener razón en todo cuánto digo, saber cómo actuar en momentos de acción, ser rápida, eficiente y con buena sazón.

Perfecta como él es una respuesta a esta realidad que vivo. Guardaré silencio cuando mis comentarios sean insignificantes, hablaré de temas intelectuales, políticos y educativos. Mejoraré mi velocidad al realizar las tareas simples del hogar y con ellas mi sazón -haré lo mejor que pueda-. Seré mas intuitiva a la hora de abordar a mi hija. No tanto cariño eso sí, mejor guardemos la distancia porque debo respetar tu espacio y también tengo, en medio de tu perfección, derecho a respetar el mío. Seré invisible en mi rol de mujer inconforme para que percibas, si es que lo sientes, que estoy de maravilla aprendiendo a ser perfecta como tú.

Hace tiempo he debido ser consciente de esto. Me he demorado bastante en aprender.

Pero por el bien de la humanidad, es una necesidad que yo cambie de actitud, de pensamiento y de deseos. Sobretodo, debo cambiar mis sueños ridículos inculcados por un ideal falso. El ideal de la familia perfecta, el ideal de esa mierda ficticia que se llama Amor. Nada es como se cree. El corazón no es sino una máquina imperfecta que percibe las situaciones según como lo hallamos engañado con ideas y pensamientos.

No me enseñaron a amar porque esa mierda no existe.